Garra Estelar

Nací y me crié en Salto. A mis 20, había dejado medicina en Montevideo y cubierto algunos partidos de Peñarol para la Red 21, pero esta historia empieza en Madrid. Mi papá se empeñó en que estudiase. «Si no lo hacés», decía, «siempre serás un pelotudo». Mi papá nunca tuvo otro tipo de ideas, pero no entremos ahora en ello. También pensó que sería mejor mandarme a Europa para alejarme del Estadio de Peñarol, de las fiestas de los jugadores de Peñarol, de las barras de Peñarol, de las mujeres que querían conocer a la gente...

La tensión crecía. Las oportunidades falladas, las que paró Neuer y el control de los alemanes en centro del campo nos hundían en el empate sin goles. La grada aplaudió cuando Xavi salió a calentar: se requería más dominio del juego. Y luego vós. Una jugada tonta, un penal que no pitaron y las protestas de media delantera azulgrana fueron los 3 segundos de desorden que los bávaros esperaban. Llevaban toda la noche disfrazados de camaleón. Tocaban en su campo, atraían la presión local y lanzaban la larguísima lengua en pos de la espalda de algún...

Un ave vuela y vós lo mirás. Lo mismo con un aeroplano. Y, aunque en este mundo extraño nos acostumbramos a los autos, los autobuses, las motocicletas y demás, basta con encontrar alguna parte tranquila para que, al poco, el movimiento vuelva a robarnos la mirada. Un resorte se dispara en nuestra mente de pre-humanos: si se mueve te lo podés comer, te puede matar o le podés hacer el amor. Quizás otras cosas. Así es como el movimiento se hace protagonista ante el mundo vegetal, ese medio inerte, previsible y aburrido: como los oficios de hoy.